Las tradiciones que vivirás en tu boda (o no)

Las bodas españolas son toda una tradición en sí mismas. Llenas de rituales van modernizándose, pero se conservan muchas. Una de las tradiciones de boda es que el prometido no puede ver el vestido de la novia hasta el día de la ceremonia. Y no es lo único que compete al novio: también tiene que llegar antes que la novia al lugar de la boda en señal de respeto. La estrella de una boda siempre es la novia, y sobre ella y su indumentaria pesan varias tradiciones nupciales difíciles de romper. La novia siempre tiene que llevar algo nuevo (el vestido); algo prestado (complementos heredados y con un simbolismo sentimental); algo azul, muestra de fidelidad (la liga o la lencería). Si estás organizando tu boda, atenta, que hemos preparado un post con las tradiciones que debes cumplir o no en tu día. 

Pero no es la única tradición respecto a la vestimenta: Como decía la letra de la canción, ‘¡Blanca y radiante va la novia!’ y nadie más. Ninguna de las invitadas puede ir de blanco, color reservado exclusivamente para la prometida. Tampoco se aconseja ir de negro porque en España representa el luto y la tristeza. Además la madrina, tradicionalmente, luce mantilla.

¡Llega el momento más temido por el novio! Los recién casados tienen que abrir el baile del banquete de bodas con un vals.

El momento de lanzar cosas significa compartir la felicidad con sus invitados. Primero, tirar arroz al salir de la iglesia augura abundancia tanto de hijos como de dinero, que ya han simbolizado antes con el intercambio de las arras (13 monedas). Y, después, ¿qué chica no se ha puesto en la cola para intentar coger el ramo que lanza la novia? Según la leyenda, la afortunada será la siguiente en casarse.

Cuando los novios se retiran a celebrar su noche de bodas, la tradición “manda” que el novio cruce el umbral de la puerta con su ya esposa en brazos y entrando con el pie derecho, como símbolo de buen augurio.

Hay muchas más tradiciones, como la colocación de los novios y padrinos en el altar, de los invitados en las mesas… Pero una tradición impera sobre todas: ¡celebrar por todo lo alto el día más feliz de una pareja con una gran boda!